19 de enero de 2016

Inmigrantes cubanos, una crisis más que llega a Colombia.

La red de inmigrantes en Colombia cada día crece más y más. No hay razón para justificarlos, pero este tipo de delito cada día coge más fuerza debido a la falta de apoyo del gobierno Nacional a los inmigrantes, en este caso los cubanos.
Ellos, detrás del llamado sueño americano, llegan a Colombia; uno de sus países de paso, y se someten a maltratos, violaciones de sus derechos como humanos por parte de la red de tráfico de personas, liderada por el Clan Usuga; en la zona de Urabá, son pasados por trochas en medio de aguaceros o temperaturas altas, otros son dejados naufragando en medio del mar, hechos que ponen en riesgo sus vidas y la de sus hijos, que muchos de ellos llevan con el fin de construir una nueva vida en Estados Unidos.
Hace 8 días llegue a la Miel y a Obaldía territorio Panameño, había un grupo de alrededor 100 personas inmigrantes y todos eran cubanos, me acerque a uno de ellos con el fin de aclarar mis dudas al respecto y su respuesta fue “En Colombia pasé los peores días de mi vida, no veía la hora de llegar aquí. Mire, mire como nos protege la guardia panameña. Acá podemos trabajar y ganar dinero para podernos ir a los Estados Unidos”. Esto no quiere decir que en Panamá van a tener las mejores oportunidades, pero sus condiciones de vida; en tanto al peligro, mejoran.
En el golfo de Urabá se han presentado casos de violaciones, robos, náufragos y muertes relacionadas con estas personas. En lo que va de este año, más de 500 migrantes irregulares han sido hallados por la Armada Nacional en el Caribe colombiano y eso sin contar los que no han logrado ser detectados. ¿Es justo tener que pasar por todo esto por falta de garantías en Colombia? Por qué nadie se pregunta, ¿qué pasa que estas personas inmigran de su país? ¿No es más fácil solucionar el problema desde raíz y así evitar tantas muertes?. Quizás existan miles de pregunta y también respuestas con relación a este tema, pero lo importante aquí es que se siguen vulnerando a estas personas y no se presenta una solución.
La mayoría de los inmigrantes ilegales ingresa por la frontera con Ecuador ya que, al menos en el caso de los cubanos, ese país no les exige carta de invitación para ingresar en su territorio, desde donde atraviesan Colombia de sur a norte escondidos en autobuses hasta llegar a Urabá.

El costo de esta travesía no es barato, pues según ellos mismos, los inmigrantes le cobran hasta 500 dólares por cada persona, lo cual depende del país de origen que este propicie, y sin contar los gasto extras, puesto que muchas veces son engañados.

10 de noviembre de 2015

Cultura afrodescendiente ¿es ignorada o no?.

Conocemos tan poco de áfrica, que muchas veces, ha pasado por nuestra mente que todos allá se conocen, como si fuera un lugar que se recorriera en un día. En los medios de comunicación, sólo la mencionan cuando sucede alguna catástrofe. Lo más conocido de esta parte del mundo son sus problemas, junto con la selva, los animales y el desierto, o cuando sale a flote alguna enfermedad viral. Y lo primero que tenemos que anotar, es que se trata de un continente con una realidad muy compleja, que trata de evolucionar día tras día y donde prevalece la cultura afrodescendiente.
En Colombia, país multiétnico; mezcla de indígenas, negros, y españoles, vivimos alrededor de 10 millones de hombres y mujeres afrodescendientes. Existen regiones donde la mayoría de su población es negra; el pacifico. Colombia sigue siendo un país de blancos a un lado y todas las otras razas al otro. Tal vez por eso somos racistas: por ignorantes, atrasados y faltos de educación; porque en nuestro subconsciente nos cuesta imaginarnos a un negro o a un indígena como doctor, ministro, presentador de un noticiero o protagonista de una telenovela. Nos cuesta preguntarnos por la historia de nuestro pueblo afrodescendiente, que en la actualidad ha sufrido tanto de discriminación racial; que parece algo irónico. El mundo está cambiando, pero nosotros no cambiamos tan rápido como el mundo.
Y cómo dice Pirry “Solamente de puertas para afuera todos tenemos los mismos derechos, pero no de puertas para adentro. Tal vez los baños, las escuelas o los puestos de los buses no estén separados entre blancos y negros, como sucedía en Mississippi o Alabama durante los años de la revuelta de los derechos civiles en Estados Unidos; pero no hace falta, pues seguimos divididos por barreras tan invisibles como reales”. Y si no, explíqueme: ¿cuántos afrodescendientes hay en las universidades más prestigiosas del país? ¿Cuántos en los colegios más costosos? ¿Cuántos ministros son afrodescendientes? Pero el colmo de los colmos sucede en esa farsa que llaman política: las curules de los negros son ocupadas por blancos.
A pesar de que se estableció la ley nº 1482 de 2011 contra la discriminación, y se castigará a quien provoque daño físico o psicológico a los afrocolombianos, homosexuales o indígenas, o vulnere los derechos de los ciudadanos por causa de su religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, parece que no es una ley que contrarrestará de fondo el problema en Colombia, pero se puede decir que empezará a realizar una pedagogía para la inclusión y el respeto a la diversidad.
Mucha gente de este país piensa que los seres humanos somos diferentes de acuerdo al color de nuestra piel, y yo estoy empezando a opinar igual. Caterine Ibargüen es un claro ejemplo, además de ser una mujer disciplinada y fuerte, parece tener una genética superior.

El problema parece venir desde la falta de autoestima de las poblaciones vulnerables de este país, no quiero decir que todos no lo seamos, pero los indígenas, afrocolombianos y cabe también mencionar a las mujeres; son las poblaciones que se sienten como minorías en el país y que por lo tanto sus derechos pueden ser vulnerados, es un hecho conocido que la población afrodescendiente sufre de invisibilidad, enfrenta problemas de empleo, educación y salud. Y no es posible construir ciudadanía desde la homogeneidad cuando, en realidad, la región nos da muestras evidentes de interculturalidad. Necesitamos reconocer las capacidades y los aportes de todos y todas para poder alcanzar un desarrollo integral.

6 de noviembre de 2015

¿Quiénes son los desplazados en Colombia?

¿Sabe usted quiénes son las víctimas en Colombia?, si no lo sabe, es porque tal vez a usted no le importa quienes han sido víctima de la violencia. No sabe cuántas familias han pasado por un desplazamiento forzoso, cuántos han perdido un familiar; un padre, un hermano, e incluso a todos los integrantes de su familia; usted pasa por desapercibido que muchas mujeres, e incluso niños y niñas han sido violados por comandantes de grupos al margen de la ley, les ha tocado salir corriendo de sus hogares huyendo del conflicto armado; han sufrido abusos de sus derechos humanos, y a causa de esto su vida tuvo otro rumbo. No olvide que todos somos colombianos y que aunque algunos desplazados han salido adelante, otros aún viven la pobreza extrema y quizás necesiten de su ayuda.
Según datos de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, Colombia es el segundo país con más desplazados en el 2015, después de Siria. Y a pesar del optimismo que se vive en este país debido al proceso de paz, el cual busca poner fin a décadas de guerra civil interna, Colombia sigue siendo uno de los países donde más emergencias dramáticas se viven, tanto por violencia, como por la desigualdad, que podría decir, se debe a la ignorancia de la gente.
El proceso de ley de víctimas llevado a cabo por el gobierno, busca restablecer los derechos a las víctimas de la violencia, pero ¿por qué después de tantos años?, ¿cómo es posible qué los gobiernos anteriores negaran que existía desplazamiento forzado en Colombia? Parece algo irónico, pero esta es la Colombia que en estos momentos tenemos; se lleva más premios por conflicto interno, más no por otras cosas.
En mi verdad, sé lo que es ser una desplazada; porque lo viví, y eso no me hace más ni menos persona. Por el contrario, hoy me sirve para ayudar a otras personas, bien sea, por medio de mis palabras en mi labor de comunicadora, o por lo menos entendiendo por lo que están pasando… La falta de oportunidades, el descontrol social y el vacío enorme que va creando esta clase de sucesos para el ser humano.

El proceso de paz, es una muestra de que podemos solucionar por medio de dialogo el conflicto armado. No todo tiene que ser balas, y bombas. ¡Ya basta!, son muchas familias que siguen sufriendo a pesar de las ayudas humanitarias que les brinda el gobierno, ellos prefieren un poco de paz, y no estar corriendo de sus casas, de lo sus tierras, de lo que consideran suyo. Y es por esa razón que hoy están dispuestos a perdonar, ¿Por qué usted también no lo hace? ¿De qué le sirve a usted ser Uribista o Santista?. No se llene el corazón más de odio, perdone. Ayude a su nación a sus patriotas a salir adelante. 

4 de noviembre de 2015

Medellín, una ciudad donde los afros ven nuevas oportunidades.

Uno de cada cinco afrocolombianos ingresa al nivel de educación superior, de acuerdo con un estudio publicado el año pasado por la Misión de Movilidad Social y Equidad, convocada por el Departamento de Planeación Nacional (DNP), las comunidades afros se enfrentan a la marginación, pobreza y ausencia de oportunidades de trabajo y educación. Situación que preocupa al país.
Con el fin de superar la brecha social que los abarca y que a la vez los convierte en uno de los grupos étnicos culturales más vulnerables del país, se han creado casas de encuentros sociales, como lo es FEDEAFRO ubicada en la ciudad de Medellín; en el barrio Prado centro, donde se realizan actividades sociales y se llevan a cabo proyectos que buscan capacitar y agremiar a las diversas comunidades negras que existen en Medellín.

“Afros y su historia”
Los afros llegaron a Colombia traídos de África en condición de esclavitud; lograron su libertad gracias a la Ley 21 del 21 de mayo de 1851, bajo la presidencia de José Hilario López. Para celebrar los 150 años de la supresión, el Congreso declaró el 21 de mayo como el Día Nacional de la Afrocolombianidad.
Aunque no existen cifras exactas de la población afrocolombiana. El más reciente Censo reportó 4´311.757 habitantes afro, entre raizales, palenqueros, negros y mulatos, cifra que representa un 10,62% de la población nacional. Los raizales son los provenientes de San Andrés; Palenqueros de Cartagena y los negros y mulatos provienen del resto del país.
Las cifras indican también que 72% de la población negra se localiza en las cabeceras municipales. Las ciudades con la mayor población negra son Cali (Val.), Cartagena (Bol.), Buenaventura (Val.), Medellín (Ant.), Barranquilla (Atl.), Tumaco (Nar.), Quibdó (Cho.) y Turbo (Ant.).
En los últimos años los afrocolombianos han tenido el mayor porcentaje de población que ha alcanzado el nivel educativo de secundaria básica (20,2%), pero el porcentaje alcanzado en la educación media (16,2%) es superado por la población sin pertenencia étnica (17,4%), según Luis Pérez Gutiérrez, coordinador de FEDEAFRO.
El Índice de Pobreza Humana, representado en defunciones de menores de 40 años, analfabetas de 15 años y las condiciones de vida (sin acueducto, sin servicios de salud, desnutrición global, etc.) es del 10,4%. Y aun así con estos datos no se puede saber con exactitud las condiciones de vida, ni entender las necesidades específicas de esta comunidad.

“Para mí ser afro representa un gran orgullo”
Afrodescendientes es un terminó que se ha usado para caracterizar a aquellas personas que son descendientes de la esclavitud y que representan un 10,6% de la población colombiana, de los cual se han obtenido algunos premios representativos como lo son los grammy por Chocquibtown, en representación de Colombia.
La generación afrodescendientes de los 80, se ha desarrollado con una manera de pensar muy diferente a sus antepasados; la cual consiste en buscar oportunidades que les permitan progresar. Esa búsqueda que pasa por su cabeza, los incita a abandonar su región e irse a experimentar nuevas culturas, que les permite conocer otro tipo de música, gastronomías, nuevas personas y abrir un campo laboral que los beneficiara a futuro.
La ciudad de Medellín ha sido muy apetecida por su clima acogedor, además de cercana; puesto que limita con el departamento del Chocó, al mismo tiempo ofrece una alta gama de carreras universitarias, tecnológicas y técnicas. Se estima que aproximadamente hay 138.032 afrodescendientes, según el censo realizado en el 2011 en la ciudad de Medellín.
Aunque no es fácil, es una lucha constante por salir adelante, por ser reconocidos en Colombia, un país que cuenta con mucha diversidad cultural; los jóvenes afros de los 80 y con esto me refiero específicamente a los Chocoanos, han basado su vida en el estudio, piensan que es una manera perfecta para sacarlo de tanta pobreza, mala fama e inversiones fallidas; pues nunca se han visto los resultados de dichas inversiones en este territorio.
Para Jorge Mosquera, un joven que visita FEDEAFRO; dos veces a la semana, dice que “ser afrocolombiano representa un gran orgullo, mi cultura a pesar de todos los obstáculos que tiene ha logrado salir adelante y ser respetada, debido a que el índice de racismo ha disminuido en la sociedad”.
En FEDEAFRO además de agremiar y capacitar a las comunidades afros ubicadas en la ciudad de Medellín, también se llevan a cabo conversatorios sobre las comunidades negras, un fortalecimiento cultural, como la danza y música. Por ello la sede de la Oficina se presta para que los diversos grupos de reggaetón, rap, y orquestas de las comunidades negras, ensayen su música.
Estudiar en Medellín representa para algunos un gran sacrificio, dice Weison Palacios “en mi caso he sido muy de malas, no cuento con suficiente ayuda económica, lo que mi papá trabaja solo alcanza para pagar el arriendo, por eso estoy aspirando a una beca en FEDEAFRO”. Esa es una actitud que a muchos motiva e induce a otros a hacer lo mismo, pero entrelineas se puede comprender que no es nada fácil vivir en Medellín. Aunque para otros estudiantes como Andrés García, estudiar en Medellín representa una inversión a futuro, afirma que Medellín es una ciudad que cuenta con mucho desarrollo y así su capacidad intelectual será más completa.
Aunque las maneras de pensar son muy similares, cada quien tiene su propio argumento, que lo motiva a dejar su cultura en alto, capacitándose a sí mismo para mejores resultados dentro de una sociedad colombiana que para tener buenos ingresos económicos debes ser de buena familia o haber estudiado un pregrado y tener como mínimo una especialización.

En la sociedad afro han sido reconocidas varias personas como lo es Manuel Mosquera Garcés: (1901- 1972), abogado y ex ministro de educación, quien aunque ya falleció marco aspectos importantes dentro de la política colombiana y en el periodismo. Rogerio Velásquez Murillo (1908-1965), escritor, pedagogo y pionero en antropología, ellos han sido estudiados por la sociedad y han logrado reconocimiento, convirtiéndose en la mayor aspiración de los jóvenes que visitan FEDEAFRO.



9 de noviembre de 2014

Prostitución infantil en Medellín



A la falta de educación, alimentación y salud que muchos menores padecen, una problemática de grandes dimensiones está atacando a la niñez en Medellín como es el abuso sexual. Pero lo que muchas personas desconocen es que el mayor riesgo se encuentra en sus propios hogares, (en la mayoría de los casos de violaciones a menores de edad, el agresor pertenece al núcleo familiar); padres, padrastros, hermanos, tíos, primos, vecinos o personas cercanas a los miembros del hogar son quienes cometen estos delitos, perjudicando física, emocional y sicológicamente a los niños y niñas, con impactos que muchas veces no logran superarse, según el Centro de Atención Integral e Investigativo de Delitos Sexuales de Medellín, CAIVAS, dependencia de la Fiscalía.
María Adela Suárez, directora del CAIVAS, comenta que en el 2013 se recibieron 1.301 casos de presuntos delitos sexuales, de los cuales 342 son de acceso carnal y 458 acceso carnal violento con menores de 14 años. “Se conoce como violencia sexual: toda tentativa de consumar un acto sexual con malos comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo. La violencia sexual se manifiesta de diferentes formas como: la prostitución forzada, la trata de personas, los matrimonios precoces, los actos violentos contra la integridad sexual, el abuso sexual cometido contra niños, niñas y adolescentes, el incesto, la violación, el manoseo, el embarazo o el aborto forzado” afirma.
La explotación sexual, es una de las formas más extremas de abuso del poder que pueden ejercer los adultos y que parece un problema sin salida. Por una parte, existen aquellas personas llamadas proxenetas, que sacando provecho de las situaciones de los menores como pobreza, desplazamiento, familias destruidas, desescolarización, según informe de programa Medellín Solidario, las obligan a vender su cuerpo lucrándose con ello, sin contar que hay niñas entre 14 y 17 años que ejercen la prostitución por voluntad propia y eso en Colombia no es un delito.
Según un estudio realizado por la Oficina de las Naciones Unidad Contra la Droga y el Delito (UNODC), hay unos 274 menores que son explotados sexualmente. Esto, contando únicamente nueve puntos de la ciudad, donde son inducidos a la prostitución y la pornografía infantil.



De otro lado los proxenetas, para ganar más dinero, subastan las niñas, quienes no pueden negarse a prestar los servicios sexuales porque de lo contrario sus vidas estarían en peligro. Aunque no solo las redes de tratas de personas y los proxenetas explotan a los menores de la ciudad. En ocasiones, son las madres de los pequeños quienes hacen negocio con el cuerpo de sus hijos.
“Uno cree que son grandes organizaciones las que cometen estos delitos, pero también hay casos particulares, de la misma familia. Tuvimos el caso de una mamá que le buscaba la clientela a su hija adolescente, y cuando la menor se resistía, ella le lloraba para que se acostara con los hombres porque no había plata para pagar los servicios”, cuenta María Adela Suárez, directora de CAIVAS.
La Secretaría de Inclusión Social y Familia de la Alcaldía de Medellín viene realizando arduas labores tanto para disminuir el riesgo de explotación sexual de menores, como para captar a la población que ya es explotada, sacarlos de ese círculo y darles atención médica, sicológica y buscarles hogar y educación.
Luz Aída Rendón, subsecretaria de grupos poblacionales de la secretaria de inclusión social y familia, afirma que la alcaldía está totalmente comprometida con el problema, en la zona de La cuarenta se está realizando capacitación y formación a taxistas en materia de derechos, a inquilinatos, a residencias, a terminales de buses, actores sociales y privados que podrían generan acciones de protección. Habla acerca de la campaña “Yo ya me comprometí y vos?, además de la línea de denuncia 123 Social articulada con la línea 123 de la niñez .  Escuche aquí entrevista 



La campaña “Yo ya me comprometí y vos” contempla acciones de formación y sensibilización a diversos actores sociales que son claves en la protección de los derechos de infancia y adolescencia. Vea más información Campaña "Yo ya me comprometí y ¿vos?"

 

Tengo que volver

Eran las 4 de la tarde y Andrés ya había caminado 100 metros a la redonda buscando palos. Se dirigía a lavarse las manos sucias de barro en el Rio Tolo. Su larga jornada de reciclar palos para preparar el café al día siguiente en un fogón de leñas había terminado. Sus días con aquel invierno eran agotadores, pues la lluvia no le permitía encontrar muchos troncos secos, en una playa solitaria, pero llena de troncos, que en sí lo que hacían era bulto y basura.

Metió los pies hasta la altura de los gemelos en la corriente natural que pertenece al rio después de un largo aguacero, algo que fluye de manera natural. Encogió las rodillas de tal forma que le permitiera tocar el agua y poder sumergir las manos para quitarse uno a uno los pegotes de barro que el reciclaje le había dejado en las uñas y en los dedos. Con un poco de arena que recogió del fondo del agua, empezó a estregar sus manos, pasando la arena por cada uno de sus dedos, sumergiéndolos en el agua turbia a cada momento. Termino su lavada, considerándola profunda, pues no veía ni una mancha de barro. Dio la espalda. Empezó a caminar forzosamente en el agua, haciéndole la lucha a la corriente. Sintió un chuzón en los pies pero no le prestó atención. Siguió caminando forzadamente, hasta salir del agua. Sus fuerzas estaban puestas en la corriente o al menos eso era lo que él creía.

En las playas del Darién Colombiano, encontrarse con selvas tropicales hace parte del “paraíso” fronterizo de Colombia. Al lado del rio, se hallaba un árbol, de esos que se aferran a la vida con solo sentir el aroma y el sonido del rio, y que año tras año muestra su misión en este mundo, producir las guanábanas más grandes y verdes de la región. Andrés con ansías de tener una para calmar sus antojos, se sube al árbol, del cual se baja inmediatamente, sintiéndose muy débil.

***

El dolor pareciera que se iba apoderando de su cuerpo, del cual solo desconocía una pequeña incisión en forma de colmillos, pero que le estaba causando esa gran desazón. Da tres pasos, se detiene. Luego avanza dos más y se detiene. Piensa ¿qué me pasa?. Continúa caminando. Se intenta caer. Se sienta. Pasan dos o tres personas. Le preguntan ¿qué te pasa?, ¡estas pálido, amarillo!, ¿te sientes bien? Yo creo que me pico un pez sapo, exclama.

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Colombia es el segundo país más multicultural del planeta, cuenta con un número de especies significativas a nivel global. Posee la mitad de paramos existentes, lo que lo convierte en uno de los países con más áreas húmedas. En el Choco existe el mayor porcentaje de endemismo del mundo para un área continental, incluso para las aves. Se estima que en el Chocó se encuentran de 8 a 9 mil especies de plantas, 56 especies de anfibios.

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Camina a pasos lentos, hasta que llega a una choza. Andrés hacia cuatro semanas que se encontraba acampando en la playa a las afuera del pueblo donde nació. Su cara y su mirada le dicen a su madre que algo está marchando mal en su cuerpo. La madre lo mira con angustia y le dice qué te paso, pero él no pareciera oírle. ¡Andrés!, dice y lo agarra fuertemente con las dos manos. Se impacienta. Él le dice que no le insista que se siente mal. Su cuerpo se está debilitando. Después de unos minutos, alza la cabeza. Vuelve y la baja. Su ingenuidad le está jugando una situación aún más cruel.

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Mis pensamientos se iban yendo, y sentía que mi cuerpo caía junto conmigo, ¡Que debilidad! Quería tirarme al suelo, descansar de tanta presión a mis 14 años. De mí no salían lamentos, no me quejaba. Simplemente mantenía la calma. Las lágrimas pasaban por mi mejilla en silencio.

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Su madre, desesperada, empieza a tocarlo, buscando una huella de lo sucedido. Su mirada corre más rápido que sus pensamientos, pero no consigue nada. Se impacienta aún más. Lo cuida de la misma forma que cuando lo tocaba recién nacido, él no hablaba, no daba detalles de sus sentimientos.

Llega un amigo vecino, y ella le dice que la deje tranquila. A Andrés le está pasando algo. El hombre desiste. Exclama que lo lleven al hospital. Luego de unos minutos de desconcertado silencio.

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Quisiera hundir mi cara sus prendas, pero mejor me quedo quieta, en silencio, sintiendo las palpitaciones del cuerpo de mi pequeño, hoy parece dejarme sola. Pero no es así. Él empieza a toser. Inmediatamente empiezo a tocarle, manos, el estómago, las piernas, queriendo sentir su calor corporal, pero él cada vez está más frío. Muevo los pies de mi hijo, mi vecino amigo se da cuenta que Andrés tiene uno chuzones en la planta del pie. Y exclama: Lo pico una serpiente. Sentí que el mundo se me venía encima.

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Corrimos, Andrés ya no reaccionaba, no sabía si llorar o mantener la calma, buscaba los papeles del médico por toda nuestra casa y no los encontraba, de mi dependía la salvación de su vida, o al menos eso era lo que yo creía. Llegamos al hospital, sus paredes estaban sucias, sus sillas oxidadas y hacia tanto frio que sentí que la enferma ya era yo. La enfermera nos recibió, su cara se veía agotada, pero la de mi hermano aún más. Exclame: necesito que no ayuden, mi hermano no reacciona.

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Para sorpresa mía, no había suero antiofídico en Acandí, mi tensión fue aún mayor. Mi hijo por circunstancia de la vida se moría y yo sin poder hacer nada. A mi mente solo venían reproches, ¿Por qué lo deje ir a ese lugar? ¿Qué hice mal? ¿Me merezco esto?. Busque una silla para quedarme a su lado, me senté y empecé a mirarlo fijamente, su color pálido me hablaban por él

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Andrés tenía 14 años, iba para  noveno de bachillerato en el Colegio Agropecuario Diego Luis Córdoba, de Acandí Chocó. Los jóvenes de esa tierra dedican la mayor parte de sus vacaciones a recorrer fincas, bañarse en ríos u otros a viajar, también a realizar campamentos en las playas del mar caribe, así como lo hacia él.

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En las semanas siguientes Andrés mejoró rápidamente con los medicamentos que le suministraron. Su cara tiene ya el color natural y vuelve a él la frescura de la vida. Su madre le dice y le suplica: Hijo, no vuelvas a ir más por allá. Él con su cara un poco indecisa, pero a la vez confiado le dice: Ma’ tengo que volver.